Experimentando con las Bolas Chinas
Por: Caótica Sigrid
Tengo un nuevo pasatiempo que me gusta tanto o más que los sudokus y es que mi nuevo hobby son las bolas de Geisha o
bolas chinas.
Ayer, mientras hablaba con Virginia me preguntó por ellas y tuve que admitir que aún no las había probado porque estaba un poco baja de ánimos y no me apetecía, ya se sabe, cuando no apetece, no apetece. Nos despedimos mientras yo tomaba mi infusión y pensaba que me esperaba otra noche de insomnio.
Y efectivamente no podía dormir. Saqué las bolas de la mesilla y empecé a leer las instrucciones, si si, llevan instrucciones, y decidí que puesto que no iba a conciliar el sueño en un buen rato, iba a ser un buen momento para probarlas. Las miré detenidamente y decidí empezar mi combate.
“Primer Round”: Puse lubricante en la primera bola, las instrucciones insistían mucho en el lubricante. Allí estaba yo abierta de piernas en la cama y empujando. ¡Bingo! Primera bola dentro. Con la segunda ya tuve más problemas porque no la había lubricado y claro, la cosa no iba ni hacia delante ni hacia atrás, pero al final y bajo mi insistencia ¡segunda bola dentro!, bueno casi, porque estaba de lo más incómoda, aún le faltaba un empujoncito… ¡pero es que me entraron unas ganas horribles de hacer pipi!
Llamé a Virginia para contarle mi gran triunfo. Le pareció de lo más gracioso y empezó a asustarme diciéndome que igual se rompía el cordelito y no podían salir después. Y yo allí escuchándola en la cama y con un pis…Empecé a imaginar una visita a la sala de Urgencias, explicándole al médico la situación. Decidí quitármelas. Saqué las bolas y al baño… ¡Qué alivio!
Pero la noche no iba a acabar ahí. “Segundo Round”: Esta vez me cercioré de lubricar las dos bolas y me puse de nuevo manos a la obra. Una y otra, por fin, pero ¡me entró pipi otra vez! Era imposible porque acaba de hacer una visita al baño y pensé que era algo normal, tenía dos bolas bailando en mi vagina y la vejiga vacía. Me puse a caminar y ¡qué sensación! Las bolas del interior empezaron a chocar entre si, provocando una vibración que me producía un cosquilleo increíble, cada paso que daba era como un ¡ayyyyy!. Eran ya las 2 de la madrugada, pero ¡necesitaba compartirlo con alguien! Y de nuevo llamé a Virginia, que no daba crédito a mi reacción y se moría de risa cuando yo le explicaba las sensaciones que estaba sintiendo. Virginia nuca se hubiese imaginado que yo andaría jugando con unas bolas de Geisha y menos aún que la iba a llamar para compartirlo con ella.
Pensé en dormir con las bolas puestas, porque las instrucciones animan a que hagas cosas cotidianas con ellas, pero decidí que como primera toma de contacto ya era suficiente.
“Tercer Round”: Hoy cuando volví de trabajar decidí utilizarlas de nuevo, las llevé puestas mientras preparaba la cena y limpiaba, y me dejaron K.O
Busqué información sobre los ejercicios de Kegel para fortalecer los músculos pélvicos con la ayuda de las bolas, y mientras hablaba por teléfono allí estaba yo, con mi gimnasia particular ejercitando mis músculos.
Todo un descubrimiento… Te animo a que las pruebes.









Hola!! La verdad me hiciste dar ganas de comprarlas!!! jajaja son las comunes o vibran además? Gracias!!
Hola Fer,
Me alegro, sé que no te arrepentirás si las compras. Dentro de cada bola hay otra bola más pequeña, por eso notas una vibración, pero lo mejor es ¡qué sólo lo sabes tú porque son silenciosas! un saludo