El Síndrome Premenstrual = Poltergeist
Por Caótica Sigrid
Ayer sentí una necesidad descomunal por comer, dulce o salado, daba igual. Primero tomé una coca cola con un trozo de queso, seguido por un sándwich, unas galletas y helado de chocolate blanco. Al rato decidí beber un vaso de leche y dos zanahorias. Por un momentote me paré a pensar, imaginé tener un espejo delante y me vi reflejada. Ahí estaba la pobre Sigrid, en pijama, despeinada, hinchada, comiendo no, devorando, triste y callada, y en seguida lo supe. Supe por qué se sentía desdichada. Hacía exactamente 28 días había vivido esta escena. Y son 28 días gracias a las pastillas, porque si no fuera por ellas, este poltergeist ocurriría cada 21 o 23 días.
Pero lo peor estaba por llegar. Después de comer como si me fuesen a saquear la nevera llegó el sentimiento de culpabilidad, seguido del de tristeza y de soledad. Y es que el día anterior a mi periodo me siento como una ballena solitaria en medio del frío océano. Por un día puedo permitirme ser la reina del drama, y no es capricho, realmente me siento desdichada, me cambia el humor, me paro a pensar en mi vida, en lo que no tengo y en lo que quiero.
Cuando esto ocurre suelo llamar a mi madre. Empezamos teniendo una conversación de lo más absurda, y acabo con lágrimas de cocodrilo hablando de mi trabajo, los hombres, mis amigas, el dinero… todo aquello que me preocupa y me hace sentir mal. Y claro, yo sé que son los síntomas de mi acechante periodo y que al día siguiente las cosas parecerán diferentes, menos graves, pero dejo a mi madre de lo más preocupada.
Si mi madre resulta no ser mi confesor busco a Lucía, que me conoce desde que nací. Pese a que ella es totalmente consciente de que estoy en días bajos y todo pasará, me hace una reflexión de lo más realista que siempre me hace sentir mejor, aunque eso si, nadie, absolutamente nadie sabe mejor que yo, que mi vida es de lo más absurda y deprimente.
Mi amiga Magda dice que mi periodo siempre está ahí acechando, y sí, el resto de días me hace gracia que bromee, pero el día que de verdad necesito desahogarme, ella parece querer seguir con la broma, así que, pese a apreciarla mucho, huyo de su compañía.
Ahora bien, creo que el mal de todos mis males es saber que algo tan simple como una combinación de hormonas y ovarios me mueva del piso y me estropee un día de mi vida. La vida son dos días y el tiempo es oro para ir desperdiciándolo en lamentarse, pero a veces ¡es tan necesario!








buenas tardes. como estas dejame confesarte que yo no me encontraba buscando acerca de lo que escribiste y es que en realidad a mi este tema me aburre bastante
, pero dejame felicitarte porque la manera en que redactas es fascinante. Por primera vez he encontrado contenido digno en la red. Un saludo.
Muchas gracias! Seguiremos escribiendo!!! un saludo