Esta soy yo; Caótica Sigrid

Por Caótica Sigrid
iStock_000010056970Que mi nombre sea Caótica Sigrid no es casual, y en días como hoy, más caóticos que de costumbre, es incluso irónico.
Ayer mis despistes empezaron bien temprano. Por la mañana olvidé que había quedado con una amiga para comprar un regalo. Apunto todo en una agenda para no olvidar nada, pero el problema es que ¡a veces no me acuerdo de revisar la agenda! Así que allí estaba la pobre Ana esperándome mientras yo me duchaba con tranquilidad pensando en que tenía la mañana libre. De repente me acordé, salí disparada de la ducha y en diez minutos y con toda la cabeza mojada en pleno invierno, subía a mi coche camino a su encuentro. Tuve que parar a poner gasolina, y con las prisas y el sol de cara no me di cuenta de que no había metido bien la manguera en el depósito. Apreté y la gasolina salió despedida. No sólo había perdido la mitad de gasolina que había pagado, es que ¡me la había tirado encima! Me di una ducha de combustible, la segunda ducha del día, sí señor.


Pero Ana seguía esperándome, así que subí al coche y en marcha de nuevo. Tuve que bajar las ventanillas porque el fuerte olor que llevaba en la piel me estaba mareando.
Por fin llegué a mi destino, le expliqué a mi amiga mi peripecia en la gasolinera y perdonó mi retraso.
Pasó el resto del día y yo seguía un poco estresada. Por fin volví a casa preparada para relajarme, pero ¡qué va! Cené y cuando fui a limpiar los platos abrí el grifo con mucha energía, tanta que lo rompí y empezó a salir agua por todas partes. En esos momentos nunca se piensa ni se utiliza la lógica y yo sólo acertaba a intentar taparlo con las manos hasta que se me ocurrió que la solución podía estar en simplemente cortar el agua de la casa.
Después de cambiarme de ropa porque parecía salida de la piscina y secar los cristales, las paredes y el techo, decidí irme a la cama, temiendo volver a hacer alguna tontería más. Pero antes quise mandar un mensaje al celular de Claudio para desearle buenas noches, un mensaje muy cariñoso que nunca recibió ¡porque se lo envié por error a mi hermana! Que inmediatamente me llamó para reírse un rato a mi costa. Había tenido suficiente, ¡a dormir!

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Wow. It's Quiet Here...

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