Esta soy yo; Caótica Sigrid
Por Caótica Sigrid
Que mi nombre sea Caótica Sigrid no es casual, y en días como hoy, más caóticos que de costumbre, es incluso irónico.
Ayer mis despistes empezaron bien temprano. Por la mañana olvidé que había quedado con una amiga para comprar un regalo. Apunto todo en una agenda para no olvidar nada, pero el problema es que ¡a veces no me acuerdo de revisar la agenda! Así que allí estaba la pobre Ana esperándome mientras yo me duchaba con tranquilidad pensando en que tenía la mañana libre. De repente me acordé, salí disparada de la ducha y en diez minutos y con toda la cabeza mojada en pleno invierno, subía a mi coche camino a su encuentro. Tuve que parar a poner gasolina, y con las prisas y el sol de cara no me di cuenta de que no había metido bien la manguera en el depósito. Apreté y la gasolina salió despedida. No sólo había perdido la mitad de gasolina que había pagado, es que ¡me la había tirado encima! Me di una ducha de combustible, la segunda ducha del día, sí señor.

trabajo me encontré con Rubén. Hacía meses que no nos veíamos. Era uno de esos días en que piensas: “¿Maquillarme? ¿arreglarme?, ¡para qué! Si total mi trabajo está aquí al lado y no voy a salir de la oficina, a parte de la secretaria no tengo que ver a nadie” ERROR. Hasta para ir a la esquina hay que arreglarse, porque luego te pasará como a mi, que me encontré a Rubén y con su nueva novia, una vieja conocida. Y pensé: ¡Qué mona y estupenda va! Bueno que, bien mirada, tampoco es una top model… Es más, de camino al trabajo empecé a preguntarme qué tendría esa chica que yo no tuviera. No era fea, pero tampoco un bellezón, no era tonta, pero tampoco un cerebrito. Y llevaba maquillaje, seguro que con la cara lavada gano yo por goleada.
planeada.